sábado, 16 de noviembre de 2013

“De algo hay que morir” – Dijo el gato romántico cuando se enamoró por séptima vez.

La relación de Fabrizio y Milenka estaba llegando a su fin, pese al gran esfuerzo de ella para evitarlo. La frialdad se había hecho parte de los dos. Hubo un día que Milenka le pidió que la tomara de la mano y él le contesto que eso no iba a pasar porque no le nacía hacerlo.

Una noche después de haberse amado, ella lo abrazó fuerte, se recostó en su pecho y lo besó cariñosamente. Él miraba la pared, sin decir ni una sola palabra.

-         - ¿En qué piensas? – Preguntó Milenka con voz dulce y ansiosa de conocer qué pasaba por su mente en ese momento.
-        -  En nada – Dijo Fabrizio con una frialdad más fría que un hielo.

Lo miró por un instante y se dio cuenta que le estaba mintiendo, que no le devolvía el mismo amor que ella estaba dándole esa noche. Dejó de abrazarlo y se volteó. Luego de unos minutos él intentó besarla, pero Milenka se levantó de la cama y le dijo, “Ya me voy”.

Ambos se vistieron y se fueron.
Las cosas estaban de mal en peor cada día. Y ella no era feliz. No recibía palabras de amor, ni nada de esas cosas sentimentales que a veces provoca nauseas al verlo en los demás.

……………..........

Esa fiesta hizo que sus caminos se cruzaran. Milenka asistió sola, ya que Fabrizio no quiso acompañarla. Se divirtió, bailó mucho, bebió algunos tragos e hizo que la música fuerte y la oscuridad del local, ocultaran su tristeza. Esa noche su camino se cruzó con el de Carlos, un chico normal, pero muy buen conversador y que bailaba demasiado bien. Bailaron juntos un buen rato, sus corazones se cruzaban porque sin darse cuenta compartían la misma pasión por bailar y fueron los reyes de la pista esa noche. Cansados se sentaron en un sillón a conversar después de bailar. Fue ahí donde Milenka notó algo distinto en Carlos, algo que Fabrizio no le daba: podían hablar horas sin sentirse incómodos.

Pese a los tragos que traían encima, podían hablar y reírse. Esa noche Milenka se estaba sintiendo muy feliz. Pero para no perder la costumbre, decidió irse mientras aún Carlos la quería cerca. Pero Carlos no la dejó irse sola, decidió llevarla a su casa, como buen caballero que era.

En ese momento Milenka no tenía ganas de ir a su casa, así que se fueron a caminar y conversar más. Hasta que el cansancio les tocó el hombro y Carlos la invitó a dormir a su casa.

-         - Me gusta dormir cómoda y yo duermo sola – Dijo Milenka
-         - Estarás cómoda, no te preocupes – Dijo Carlos

Al llegar a casa de Carlos, entraron a la habitación y ambos se recostaron en la cama para descansar. Ella lo miró fijamente.

-         - ¿En qué piensas? – Le preguntó Milenka
-         - En que me gustaría que mi enamorada fuera tan agradable como tú – le dijo Carlos mientras ponía su brazo alrededor de su cintura y la recostaba en su pecho. Sin más palabras se quedaron dormidos.

Al amanecer Milenka despertó y alistó sus cosas para irse. No pensaba despertar a Carlos, pero él se despertó.

-         - No quiero que te vayas – Dijo Carlos.
-         - No sé estar en un solo lugar... – Dijo Milenka.
-         - Yo te voy  a enseñar a sentirte parte de este lugar – respondió Carlos.
-         - Pensé que amabas mucho a tu novia – fue la respuesta más irónica que pudo decir Milenka – ya me voy.
-         - Anoche tu alma fue mía, estoy seguro que llegará el momento en el que tu cuerpo querrá ser uno con el mío y te estaré esperando el tiempo necesario – Le dijo con una sonrisa en el rostro y se volvió a dormir.

……………….....................


Milenka pensaba que este chico era demasiado increíble, pero que no era capaz de conocerla así. Continuó con su vida, con Fabrizio, con su frialdad, su falta de romanticismo… Así pasaron los días, las semanas, los meses. Increíblemente, cada vez que Milenka peleaba con Fabrizio, pensaba en Carlos, pero no se atrevía a buscarlo. Ambos tenían pareja y según la sociedad, el sentir algo por otra persona, te hace infiel…

Pero esa noche Milenka y Fabrizio pelearon muy fuerte… se dijeron cosas muy hirientes, Fabrizio rompió un par de cosas que hizo asustar mucho a Milenka. La cogió fuerte de los brazos y la tiró con fuerza en la cama. Ella lo empujó y salió corriendo de ese departamento. 

Sin darse cuenta estaba sola en la calle de noche. No sabía a dónde ir y comenzó a caminar mientras las lágrimas le rozaban el rostro.
Caminó cerca de 1 hora 40 minutos y sin darse cuenta estaba parada frente a la Casa de Carlos. Habían pasado 3 meses desde la última vez que se vieron y eran las 3:10 am. Se quedó parada unos minutos frente a la puerta y decidió tocar.

"Toc, Toc, Toc". Se abre la puerta.

 Sabía que vendrías, lo que no sabía era cuándo lo harías. – Le dijo Carlos al verla.
Lo abrazó con fuerza mientras le decía al oído.

-  Esta noche no quiero dormir sola. – Susurró despacio Milenka.
-  Jamás te dejaría dormir sola, ni aunque hubiésemos peleado – Le dijo Carlos.


Ambos entraron a su dormitorio, por primera vez, Milenka hizo el amor.









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